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“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos.”
laverdaddelcentrofebrero 22, 20213279 min

¡Ya Quiero Morir!

Por Rodolfo Franco

 

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos.”

                                                                                          (Antonio Machado)

 

Quienes hemos transitado por esa dicotomía de elegir entre mantener la vida del ser querido, en oposición al férreo deseo del familiar por morir para dejar de sufrir, normalmente gana el preservar la vida, pero ahora entiendo que se trata de un enorme acto de egoísmo frente a las nulas posibilidades médicas de vivir cuando se encuentra desahuciado, pondré el contexto para que comprenda mi reflexión.

Mi padre tenía 57 años de edad, yo 28, él tenía sus pulmones y otros órganos afectados por el cáncer, medicamente no tenía alternativa de sanación, su muerte fue proyectada no más de tres meses después de un mal logrado intento de cirugía. Esos meses fueron peor que el infierno –definición litúrgica donde se sufren todas las penalidades por haber contravenido las leyes de Dios- porque mi padre vivía en agonía, en muerte a fuego lento, pidió entonces a mi madre ayudarlo a bien morir, evidentemente su formación emocional, doctrinal y familiar nunca la hubiera llevado a tomar esa determinación, aunque pasados los años me confesó debió haberse tomado para no hacerlo sufrir. Mi abuelita solo decía que mi padre se había purificado ante tan enorme sacrificio corporal por haber soportado estoicamente que la llama de la vida se apagara hasta que el ser supremo así lo determinara. Mi padre murió tal vez purificado –dixit mi abuelita- lacerado físicamente y emocionalmente por el inconmensurable dolor que el cáncer le infringía un minuto sí y otro también.

La muerte es tabú, festejo, duelo, pero en otras ocasiones se convierte en un ferviente deseo cuando la persona quiere dejar de sufrir -como fue el caso de mi padre- frente a una enfermedad que lo mantenía en agonía y sin alternativas de recuperarse.

Tal vez usted no lo sepa, pero en nuestro estado existe un mecanismo legal para que la persona o el familiar de un paciente en etapa terminal opten por una muerte digna, que proscriba un doloroso tratamiento médico, se llama ‘Ley de Voluntad Anticipada’.

La Ley permite a enfermos terminales –o familiares- decidir continuar o no con tratamientos que prolonguen su vida; “la decisión que toma una persona de ser sometida o no a medios, tratamientos o procedimientos médicos que pretendan prolongar su vida cuando se encuentre en etapa terminal y, por razones médicas, sea imposible mantenerla de forma natural, protegiendo en todo momento la dignidad de la persona” establece la Ley en su artículo primero.

Es importante aclarar que voluntad anticipada no es lo mismo que eutanasia. La voluntad anticipada regula la ‘ortotanasia’; es decir, la actuación correcta ante la muerte por parte de quienes atienden al que sufre una enfermedad incurable o en fase terminal. Cuando la enfermedad no es terminal y se decide cortar la vida se denomina ‘eutanasia’ o acto deliberado de dar fin a la vida de un paciente, lo cual no está permitida por la legislación.

¿Es ético decidir morir, o decidir por otro su muerte? Es tema de discusión, polémica y debate que quedó atrás, porque la Ley en Aguascalientes entró en vigor en abril del año 2009 y ha sido utilizada de acuerdo a los registros del Instituto de Salud.

Es importante señalarle que no es necesario estar enfermo o sufrir un accidente para firmar la voluntad anticipada, cualquier persona mayor de edad puede hacerlo, acreditando su identidad, eligiendo a sus representantes y expresando su voluntad. Al elaborar el documento, la persona tiene la oportunidad de manifestar si desea o no donar sus órganos después del deceso. Para poder ejercer la voluntad anticipada existen dos modalidades, a) llenar el documento, el cual se tramita ante notario público, y b) llenando el formato que se otorga en instituciones de salud como el ISSEA.

Y pese a la ausencia de información sobre esta Ley, del año 2009 que entró en vigor, hasta mayo del año 2019, se habían registrado 227 solicitudes de adhesión, del total, 187 recurrieron al formato oficial que se entrega en el ISSEA y los 40 restantes, lo hicieron ante notario público, el Notario a su vez está obligado a notificar al Instituto de Salud.

Tratándose de un caso similar al de mi padre, la familia puede asumir la decisión de firmar el documento para renunciar a la obstinación terapéutica.

Insisto, pensar en dejar de vivir esta maravillosa vida, depende de qué tan maravillosa sea en el momento de decidir.

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